Enfermedades psicológicos son
alteraciones de los procesos cognitivos y afectivos del desarrollo,
consideradas como anormales con respecto al grupo social de referencia del cual
proviene el individuo. Se puede tratar de alteraciones en el razonamiento,
el comportamiento, la facultad de reconocer la realidad o de
adaptarse a las condiciones de la vida.
Aún cuando clásicamente se han dividido
las enfermedades mentales en Trastornos Orgánicos y Trastornos
Funcionales,
haciendo referencia al grado de génesis fisiológica o psíquica que determine al
padecimiento, la clínica demuestra que ambas esferas no son independientes
entre sí y que en la patología, como en el resto del desempeño psíquico
"normal", ambos factores interactúan y se correlacionan para generar
el amplio espectro del comportamiento humano tal como lo conocemos. De hecho,
alteraciones biológicas alteran la psique, al igual que alteraciones
psicológicas alteran o modifican la biología.
Existen numerosas categorías de
trastornos mentales, con mayor o menor gravedad tanto en la vivencia subjetiva
del individuo como en su repercusión dentro del funcionamiento social, así se
hace alusión a otra clasificación clásica: Trastornos Neuróticos y Trastornos
Psicóticos.
Las neurosis afectan en mayor
grado a la percepción del sujeto sobre sí mismo, y a su nivel de agrado, de
plenitud y de integración del yo, así como a sus relaciones con el entorno
social y familiar más cercano; sin embargo, no presentan los síntomas usuales
de desconexión con la realidad y amplio alejamiento de la vida social, pueden
desempeñarse laboral y académicamente, y según Freud y las escuelas
psicoanalíticas este estado es la condición natural de la vida psíquica.
Las psicosis, abarcan la
manifestación más claramente asociada con la enfermedad mental, sus síntomas
clásicos incluyen las alucinaciones, delirios y grave alteración afectiva y
relacional, estos trastornos suelen tener un factor orgánico bastante pronunciado
como los Trastornos Depresivos y Bipolares, aunque
las esquizofrenias son claramente las de mayor repercusión personal,
social y familiar dado su carácter crónico y degenerativo caracterizado por los
elementos propios de todos los trastornos psicóticos a los cuales se añaden la
desconexión con la realidad y aplanamiento afectivo.
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